
La elección del árbol adecuado a las dimensiones del jardín es muy importante, más aún si el espacio de que disponemos es pequeño. Conocer qué tipo de raíces tiene también es muy importante, ya que hay especies que podrán crecer de forma muy potente, horadando y rompiendo todas aquellas estructuras que encuentren a su paso.
Las raíces de árboles grandes crecerán en proporción a su parte aérea. No todas las raíces (de las diferentes especies de árboles) crecen de igual forma en cuanto a su capacidad de crecimiento en el terreno. Las hay muy agresivas, horadando y rompiendo todo lo que encuentren a su paso, así como de crecimiento más respetuoso con obras o infraestructuras.
Existen varios casos en los que árboles como el Sauce llorón o el Chopo negro atraviesan tuberías de desagüe, saliendo incluso a través del retrete de chalets. Cerca de las piscinas de obra no tardarán en detectar alguna fuga para terminar aflorando entre las juntas del gresite.
Si disponemos de grandes jardines, debemos separar un mínimo de cuatro metros los árboles de cualquier acera o camino embaldosado, de la piscina o de los muros de la casa; pero cuando las dimensiones de nuestro jardín no lo permiten, es mejor recurrir a especies arbóreas de raíces poco agresivas.
Por lo general, los árboles que requieren mucha cantidad de agua suelen tener raíces muy agresivas, vigorosas, de crecimiento rápido. Por el contrario, las especies de crecimiento lento típicas de climas con poca pluviometría tienen las raíces más profundas y por lo tanto no afectan tanto a caminos y construcciones.
El Pino piñonero tiene unas raíces profundas que no perjudican las construcciones próximas. Aunque no es recomendable en jardines pequeños, por su gran tamaño.
Como regla general nunca deberíamos de colocar un árbol más cerca de dos metros de cualquier construcción para evitar cualquier tipo de problema. Para evitar que el árbol se deforme buscando la luz, intentaremos que los árboles más próximos a la vivienda sean de porte bajo, tipo frutal o gran arbusto. Los frutales, salvo los cerezos o nogales, no tienen raíces agresivas.
Árboles de porte bajo o arbustos de gran porte recomendados para tal fin son: la Rosa de Siria, el Taray, el Árbol de Júpiter, el Árbol del Amor y el Árbol de la Seda.
También hemos de evitar colocar nuestros árboles muy cerca de las lindes o vallas que nos separa de los jardines vecinos, aunque no existan construcciones, ya que tanto la parte aérea como la subterránea pueden acarrearnos problemas vecinales cuando la planta crezca.
Árboles de raíces potentes son las Mimosas, Sauces, Ailantos, Plátanos, Olmos, Chopos, Eucaliptos,… y más amigables con el entorno los Cipreses, Palmitos de China, Laurel, Pino piñonero, frutales, Liquidámbar, Ginkgo Biloba, etc.
A traves de las hojas el arbol realiza la fotosintesis y puede por lo tanto debe alimentarse. Las raices absorben el agua con minerales disueltos en ella. Suben por el tronco hasta las hojas. Alli reaccionan con el carbono procedente del anhidrido carbonico y forman azucares. Luego el azucar se transforma en celulosa, que es la materia prima de la madera. La hoja tiene una parte superior ( haz ) y otra inferior ( enves ), en el que se encuentran los estomas, pequenas aberturas por las que penetra el anhidrido carbonico y por los que sale el agua sobrante y el oxigeno . Aciculas. Tienen forma de aguja, delgadas y finas. Son tipicas de las coniferas. Pueden estar situadas en las ramas individualmente (como en el abeto blanco o la douglasia verde ), o bien formar ramilletes de 2, 3, 5 o mas en los braquiblastos (como en el alerce europeo o en el cedro del Libano ). Las aciculas, ademas, pueden aparecer en hilera, esto es, penden en un plano mas o menor horizontal, o bien radial, pues penden regularmente de todos los lados del eje.